Hoy toca jornada gastronómicovulcánica. Hoy vamos a lo quye veníamos: a comer el
Cozido das Furnas. Para degustarlo, hay que ir a Furnas, pero antes nos da tiempo a hacer alguna visita cultural.
Por la mañana hemos ido a la
Gruta do Carvão, Monumento Natural reconocido por la UNESCO, que está en la misma Ponta Delgada. La Gruta do Carvão es, en esencia, las tripas de una antigua corriente de lava. Se trata de un tubo volcánico: una cueva en forma de túnel que la propia naturaleza esculpió bajo tierra durante una erupción.
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| No se vé, pero detrás hay una cabeza de dinosaurio |
El mecanismo tras su formación es tan simple como fascinante. Cuando la lava al rojo vivo avanza por la superficie, la capa exterior entra en contacto con el aire frío y se endurece rápidamente. Esa costra solidificada funciona como un aislante térmico perfecto, creando un "túnel" por cuyo interior la lava líquida puede seguir corriendo a muchísima temperatura sin enfriarse.
Cuando la erupción pierde fuerza y el flujo de lava se detiene, el conducto se vacía por completo. El resultado es el que vemos hoy: un imponente túnel de roca totalmente hueco por el que se puede caminar.
Como singularidad, en esta gruta se aprecian tonalidades amarillas en las paredes. Estas tonalidades se deben a la presencia de bacterias. Este es un hecho importante, porque se ha descubierto que estas bacterias de las cuevas de las Azores producen antibióticos nuevos y abren la puerta a compuestos anticancerígenos o moléculas de uso industrial. Por este motivo, las cuevas tanto de la isla de San Miguel como de la isla de Terceira están en continua investigación.
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| Bacterias!! |
Tras hacer un recorrido de unos 200m bajo tierra (a muy poca profundidad, apenas un par de metros de la superficie) hemos cogido el coche y hemos puesto a Furnas.
Hemos
aparcado en Furnas para ver las
Caldeiras das Furnas, esperando llegar a tiempo de ver cómo sacaban las ollas con el cozido de bajo tierra. Pero algo nos olía mal.
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| El lugar donde el planeta se tira pedos |
Y no era solamente el hedor a azufre que llenaba el ambiente; sino que no veíamos el lugar donde se entierran las ollas de cozido. Así que tras preguntar en una tienda de souvenirs, nos han indicado que no estábamos en el lugar correcto, sino a 4km de distancia. Hemos subido al coche rápido, hemos puesto el turbo, y hemos llegado en unos minutos a las
Fumarolas Lagoa das Furnas.
(Nota: hay que pagar para aparcar, y se paga 3€ por persona que haya dentro del coche, y conviene llevar metálico)
Las prisas se debían a que, para ver el "espectáculo", hay que llegar alrededor de las 12:00, puesto que es alrededor de esa hora cuando los empleados de los restaurantes van a recoger el cozido que han llevado temprano y ha estado cociéndose con el calor geotérmico durante 6 horas. Si llegas pasadas las 12:30, ya solo verás los pozos vacíos en la tierra, una vez se los han llevado.
Porque esa es la gracia del Cozido das Furnas: consiste en el cozido à portuguesa (sin legumbres, pero con verduras como batata, zanahoria, col, acelgas, y carne de cerdo y pollo, acompañado de arroz blanco), pero hecho con el calor geotérmico.
Tras ver cómo desenterraban diversas ollas (y en concreto, las del
restaurante Tony's, con los cozidos que íbamos a comer -hay que reservar-), dimos una vuelta para ver las caldeiras naturales y disfrutar del paisaje del Lagoa das Furnas (más tarde volveremos a él). No entramos al
Jardim de Grená porque no nos daba apenas tiempo a ver nada antes de ir a comer, y la entrada era 10€ por cabeza.
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| Éxito!! |
Volvimos a Furnas y estuvimos viendo las caldeiras, donde el agua está en ebullición de manera natural, a una temperatura entre 70ºC y 100ºC, y apestando a azufre.
Tras comer el mejor cocido que hemos comido, sin duda el mejor banquete en toda la semana, hemos vuelto al Lagoa das Furnas. Pero no hemos ido al parking (de pago) de las Fumarolas, sino que hemos ido al
párking gratuito desde el que se puede visitar el lago y el
Mata Jardim José do Canto (por 5€/pp si tienes más de 13 años).
Este jardín forestal tiene una rica biodiversidad y tiene una impresionante cascada y una capilla neogótica. Además hay secuoyas y una encina centenaria muy chula, que parece sacada de una película de Tim Burton.
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| La encina centenaria |
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| La cascada Salto do Rosal |
Y como somos unos campeones y hemos empezado el día temprano, y hemos comido temprano, aún nos ha dado tiempo de visitar la
Plantación de Té Gorreana (aunque no hemos llegado a tiempo de hacer una visita guiada). Así que la hemos visitado a nuestro aire, pasando por las diferentes instalaciones de secado, oxidación y picado de hojas, y acabando en la plantación exterior. Gorreana es la única plantación de té de Europa (salvo excepciones experimentales o artesanales), y hemos comprado variedades de té originales, como el el Orange Pekoe (que es el té negro compuesto únicamente por los nuevos brotes de la planta, es decir, el retoño más pequeño junto con las dos hojas más jóvenes de la planta).
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| La plantación de té |
Lo mejor/La sorpresa del día: Ésta es fácil, el Cozido das Furnas. Espectacular e imprescindible.
Lo peor/la decepción: La Gruta do Carvão. No porque no fuera chula, sino porque hemos visitado ya coladas volcánicas, grutas y cuevas con anterioridad que son más grandes o más soprendentes o más bonitas o más interesantes o más románticas. Entonces ha sido un poco como "ok, visto".